¿Arrepentirse o responsabilizarse?

Idea principal

El ejercicio de responsabilizarse o la necesidad de arrepentirse, son elementos parecidos pero no exactamente iguales.

Ideas de apoyo

«Ya pasó, sí, no me arrepiento. Para qué. Si total ya pasó y ahora lo hecho hecho está, lo hecho pecho y mira adelante no vuelvas a tropezar otra vez.

Ese arrepentimiento que a veces se nos cae encima como un árbol talado al que no podemos evitar, vuelve a reproducir otra vez el dolor de la herida, que en su momento se produjo y que no dejó más que una huella de dolor, que ahora se vuelve a abrir y reproducir con la misma o incluso mayor intensidad.

Si ayer hablaba del quiero y no puedo, mostrando mi admiración por el quiero, no puedo y lo conseguiré, hoy quiero y puedo hablar del No me arrepiento. 

Echando la vista atrás uno puedo empezar a hacer balance de los años transcurridos con calma, con capacidad para poder visionar las películas sin subscripción, gratuitas de nuestra historia. De episodios concretos, más o menos complicados. De dramas y de alegrías, de fuerzas que nos arrastraban como barcos chiquititos. 

Mi opinión, mi experiencia es que no me arrepiento. O al menos, me arrepiento de muy, muy poquitas cosas. Cada uno hace lo mejor que puede en cada momento. Otra cosa es que el contexto no sea el adecuado y nuestra capacidad de acción no dé para mucho, la verdad. Los errores que nos pueden llegar a reprochar vienen más de soluciones de compromiso que no de malas intenciones. 

Las personas más apasionadas, más reactivas, acaso sí que tengan más cosas por las que arrepentirse. De todas formas es un ejercicio que, por otra parte, muy sano poder quedarse libre de la carga de la culpa que se esconde en las rendijas del inconsciente, como queriendo acechar, como perturbadores ojos en la noche. 

Para poder quedar libre de la culpa, no hay como expresar ese sentimiento a alguien que sabes que no te va a echar aún más carga. El poder expresar lo que ocurrió y lo que uno hizo, con un capellán, terapeuta, amigo o desconocido relativiza el drama interno que se pueda almacenar. 

En ocasiones será de una manera ligera y superflua, como si no dijera nada importante y en realidad, por dentro, existe una gran descarga de un buque carguero. 

Otras veces, será necesario acompañar el relato de lágrimas que liberen la gran presión ejercida durante quizás años y que, en un momento dado, húmedamente explota. 

Habrá momentos que unas copas de más abran la puerta a la verdad escondida, a altas horas de la noche, proclamando el arrepentimiento, rompiendo el alcohol las barreras conscientes que mantienen a ralla  esos ojitos de la noche que, ahora, etílicamente, afloran. Dicen que los niños y los borrachos siempre dicen la verdad. 

Con la intoxicación alcohólica uno airea las culpas sin miedo al arrepentimiento, puesto que está líquidamente justificada  su apertura. Bien, esto, de todas formas, da para el guión de una película en donde el asesino se arrepiente y confiesa borracho al amigo circunstancial de juergas sus fechorías. Ante tal confesión, al amigo se le pasan los efectos rápidamente, vuelve a consciencia y denuncia la confesión ya de madrugada en la comisaría más cercana. 

En general, de lo que nos arrepentimos suelen ser pequeñas flechas, que, según a nuestro parecer, provocaron grandes heridas. Como cuando uno pide perdón al amigo por aquella vez que hice o dije esto y lo otro. Y el amigo, que recibe todo el dolor del arrepentimiento y de la confesión, a duras penas recuerda la ofensa realizada y se limita a perdonar y a cambiar de tema con un aire de comprensión y de ternura, propias de la buena amistad. 

Otro tema es cuando al pedir dicho perdón el supuesto amigo aún se jacta de otras ofensas, muchas veces vividas e imaginadas que echan aún más tierra al arrepentido, que a su vez se arrepiente de haber hablado y admitido ante alguien a quien ahora ya no llama su amigo sino casi su verdugo. 

Confesados pequeños o grandes pecados, la cuestión no es tanto arrepentirse sino aprenderse, sí, de uno mismo, de lo que acontece y lo que se vive a gran velocidad que necesita ser recordado para saber cuál fue el error o pecado cometido. Y no volver a caer en la trampa de las circunstancias de la que ahora no puedo sentirme orgulloso.  

Abogo más que arrepentirse, en el fracaso, el responsabilizarse y aceptar las consecuencias como parte de una vida. De esa responsabilidad, dos elementos: aprendizaje y aceptación de las consecuencias, de todas las consecuencias. «

Te animo a que pongas tus comentarios.

594. Alta Sensibilidad: «Me sabe mal».

Photo by Engin Akyurt on Pexels.com

Es una expresión que muchas veces decimos ante una mala noticia, ante algo negativo que le ha pasado a la otra persona, mostrando nuestra expresión de apoyo y de solidaridad. Encontramos tres tipos de «me sabe mal»:

  • el de la persona que lo utiliza como reacción automática sin que haya un sentimiento auténtico, simplemente hay una respuesta educada, como la que puede dar un dependiente al decirnos que se ha acabado tal producto y no van a traer más y ve nuestra cara de decepción.

  • el de la persona que lo dice ante un amigo o conocido, porque le ha dicho una mala noticia, algo que la otra persona sufre o ha sufrido y que resuena por la estima que le tiene a ese amigo en su interior. Hay una verdadera conexión con el sentimiento, a la vez de acompañamiento.

  • hay un tercer «me sabe mal», muchas veces en boca de la persona de Alta Sensibilidad, en donde la emoción del sufrimiento solidario por la otra persona lo invade y se vuelca en ella, olvidándonse de sí misma. Este es el caso donde centro el programa de hoy. Es típico en adolescentes Pas (personas de alta sensibilidad) que, por solidaridad, por resonancia, por pena que haya ese tipo de acciones que, con el tiempo, vas poderando y rectificando, moderando tu capacidad de ayuda.

¿Te has encontrado en alguna de estas situaciones? Comparte en un comentario tus opiniones.

467. Jueves de pareja: lo fácil es echar la culpa a la otra persona

Es un recurso fácil en que la mayoría caemos, puesto que a la pareja la podemos ver y escuchar a y nosotros mismos, no es tan fácil. En el programa explicamos claves para poder diferenciar problemas y poder afrontarlos evitando las típicas acusaciones entre uno y otro. Espero que os sea de ayuda. Además os paso el enlace para el taller de meditación: https://cutt.ly/aprendiendoameditar y el enlace para haceros subscriptores: https://cutt.ly/joancontrerassubscriptores y poder escuchar el programa de los viernes…Un abrazo!!!